(Sacada de Fuerteventura en imágenes)
Pueblo de gente que vive de la mar, refugio de turistas veraniegos y asentamiento de algunos cafetines que en horas de fajina, cultivan las costumbres del «caldo de pescado», donde el mero es el auténtico protagonista del ágape.
Poco más, sólo visitarlo y disfrutar de su belleza, impregnarse de la tranquilidad y la sensación de inmensa soledad que respira. Y si, por una casualidad, disfrutar y dejarse llevar por su vieja costumbre.
Sin duda el mejor caldo que he probado, y , al lado de barlovento, un pedazo de historia.
ResponderEliminarNo pillo lo del barlovento... ¡¡¡espeso estoy!!! mardito roedó
EliminarUna costumbre que repito cada vez que visito la isla.
ResponderEliminarEs un lujo como describes lugares que aparentemente pasarían inadvertidos.
Besos de gofio.
Gracias, será porque en la blogosfera tengo buenas y buenos maestros; amén de que, de alguna manera, ando medio enamorado de esta isla... pero... no se lo digas a nadie, ¿vale?
EliminarBesos salados